Granada
March 27th, 2009
Tres años después de regresar a Panamá, estando trabajando en mi primer taller en Avenida México, barrio La Exposición, decidí que era necesario viajar a España y conocer las verdaderas raíces de la guitarra española, en Andalucía. Para ser exacto, decidí emigrar a Granada, que hoy en día es la ciudad donde probablemente más guitarreros independientes hay en España y con una rica historia de música y guitarrería.
Las guitarras granadinas siempre han sido apreciadas universalmente. Algunos dicen que en esta ciudad en la Sierra Nevada, el clima es perfecto para la construcción de guitarras, que la sequedad y las temperaturas extremas ayudan a que la madera se cure mejor¹. Yo pienso que también vivir en una ciudad tan hermosa, con nada mas y nada menos que La Alambra, con toda la inspiración de su arte moro, también debe afectar en el carácter romántico de la guitarra granadina. Hoy en día la guitarra de la escuela de Granada es fabricada con dimensiones y técnicas no muy diferentes a las que usó el propio Antonio de Torres, siendo una de las características el encolado usando cola caliente de origen animal, y el barniz de goma laca a muñeca.

La suerte que tuve yo, que antes de salir para España, acá en Panamá, conocí a Irene que con su novio Jairo me brindaron un lugar donde quedarme en Granada, mientras yo salía todos los días a recorrer la ciudad en busca de talleres en donde observar y posiblemente hablar con algún constructor sobre el oficio. Tenía ganas de quedarme en Granada, pero para eso necesitaba un trabajo. Pensaba que con más de 20 guitarreros en una ciudad pequeña, alguien podía necesitar un ayudante, pero la cosa no fue tan fácil. La mayoría de ellos no querían ningún estorbo, preferían trabajar como siempre, solos, con una producción limitada. Los que tenían talleres más grandes ya contaban con familiares o empleados que los ayudaran. También hay varios constructores extranjeros en Granada, varios alemanes, un holandés y un canadiense [para una lista de los constructores de Granada, haga clic aquí]. Lo mismo, no tenían necesidad de ayudante, pues su producción era limitada, y toma gran esfuerzo por parte del maestro tener que enseñarle a alguien todos los pormenores de su oficio.
Los guitarreros que entrevisté fueron todos muy corteses, regalándome su tiempo para charlar y brindarme sus consejos. Finalmente, probé llamar a un constructor cuyo taller queda no en la misma ciudad de Granada, pero en un pueblo en otra sierra, La Alpujarra, un lugar mágico que ya me habían dicho mis amigos que tenía que visitar. Se trataba de un extranjero, de Alemania, que ya llevaba muchos años en España y que se llama Andrés Marvi. Andrés me dijo que sí quería probar, y que fuera a La Alpujarra a trabajar unos días con el. Tomé un autobús hasta el pueblo de Pitres, pasando por los pueblos más grandes de Lanjarón y Orgiva. El paisaje es magnifico, y valía la pena las 3 horas o más que tomaba el viaje en autobús por caminos sinuosos de montaña.

La situación en La Alpujarra tampoco era fácil. Empecé por quedarme en un albergue. Era invierno y hacía muchísimo frío, pero estuve en buena compañía y la pasaba muy bien. De día yo tenía que caminar por caminos de montaña como una hora para llegar a Ferrierola, el pueblito casi deshabitado donde Andy tenía su taller. Andy me ponía a hacer trabajos comunes en un taller de guitarra, y por allí me enseñaba su manera de hacer las cosas. Me di cuenta que era la manera de la escuela de Granada. De suma importancia era el encolado con cola animal. Este pegamento tiene varias virtudes. La primera es que se seca cristalino y así transmite las vibraciones a través de las maderas encoladas de una manera superior a las colas vinílicas. La segunda es la resistencia a que las piezas encoladas se arrastren fuera de posición. Es más resistente al calor que las colas blanca y amarilla de carpintería y la línea de encolado se nota mucho menos.
Un día hablábamos Andy y yo de los violines y por qué en la construcción y reparación de violines siempre se usa cola caliente. El me preguntó por qué yo pensaba que era así, y yo le respondí que la cola caliente tiene la virtud que se puede separar fácilmente con calor y humedad si por alguna razón hubiera que separar alguna pieza para repararla. El me dijo que estaba totalmente equivocado, pues la razón que se usa este pegamento tradicional en los violines es totalmente por razones de sonido, y en las guitarras igual. Las mejores guitarras españolas con la mejor sonoridad usaban y siguen usando la cola caliente para mejor transmisión de sonido entre las partes encoladas y para que el brazo o la tapa no se pandeen por la tensión de las cuerdas, gracias a su gran resistencia al arrastre en frío. Con Andy aprendí a pegar el filete de la guitarra con este pegamento, y muchos otros conocimientos importantes sobre la construcción de guitarras españolas, además algunos de los refinamientos y técnicas especiales que el usa en sus magníficas guitarras. Para ver la pagina web de Andy Marvi, haga clic aquí.

Al pasar como un mes con Andy me empecé a dar cuenta que realmente no podía seguir allí en la Alpujarra, en España. Fueron muchos factores los que me impulsaron finalmente a empacar denuevo las maletas y regresar a Panamá. Quizás hubiera aguantado unos meses más de haber sido más cuidadoso con el dinero o planificado mejor el viaje. Pero como me escribió mi amiga Isadora en una dedicatoria: Nada Importa, pero Todo es Importante, decidí que tenía ganas de seguir trabajando por mí mismo en mi propio taller y eso sería posible solamente en mi país. Así que volví, con una gran experiencia, buenas memorias, y un mejor conocimiento de la construcción de la guitarra española.
[¹ Eusebio Rioja]





